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Cicloturismo en el Col de Faldas: un clásico de los Pirineos

El cicloturismo en el Col de Faldas es una de las experiencias más emblemáticas para los amantes de la bicicleta en el Pirineo Aragonés. Este puerto, con 8,9 km de longitud y un desnivel acumulado de 507 metros, transcurre por la conocida N-260, la Transpirenaica, que lo convierte en un referente dentro de las grandes rutas en bicicleta en el Col de Faldas.

El trazado destaca por su pendiente continua, con una media del 7 al 8% y rampas que alcanzan hasta el 10% en algunos tramos, lo que añade un componente de exigencia ideal para quienes disfrutan del ciclismo de montaña. A medida que se asciende, la carretera gana dureza, ofreciendo un reto deportivo en un entorno natural de gran belleza.

Practicar aventura en el Col de Faldas significa adentrarse en un paisaje montañoso único, donde cada curva regala vistas espectaculares de los valles pirenaicos. Además del ciclismo, el entorno invita a complementar la jornada con senderismo en el Col de Faldas, paseos tranquilos o incluso excursiones en bicicleta por rutas secundarias menos transitadas.

Este puerto, catalogado como un clásico de las carreteras cicloturistas pirenaicas, representa la fusión perfecta entre deporte, naturaleza y deportes de aventura en montaña.

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Situada en el extremo nororiental de Aragón, esta comarca conserva un rico legado que se refleja en sus costumbres, lenguas y celebraciones.

Desde las cumbres más altas, coronadas por el majestuoso Aneto (3.404 m) y los últimos restos glaciares, hasta los fértiles llanos del sur, se despliega un mosaico de ecosistemas que sorprende por su diversidad y belleza.

Esta comarca pirenaica es un paraíso para los amantes del deporte y la aventura, con propuestas que se adaptan tanto a principiantes como a expertos.