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Pico Mulleres: un tresmil sereno en el Valle de Benasque

En el extremo oriental del gran conjunto de la Maladeta, el Mulleres aparece como una cima de perfil elegante, fronteriza y con unas vistas que sorprenden. Supera los 3.000 metros y se asienta en la divisoria entre Aragón y Catalunya, con el valle de Benasque como puerta de entrada por la vertiente ribagorzana. Desde arriba, la mirada se abre hacia crestas y circos glaciares, ibones y valles que dibujan la alta montaña en su versión más luminosa y abierta.

La ascensión suele plantearse como una jornada larga, de progresión constante y con un tramo final más pedregoso. Un acceso clásico parte de la zona de La Besurta y atraviesa paisajes muy conocidos, como el Forau de Aiguallut, para ir ganando altura hacia los ibones de la Escaleta y los collados que dan paso a la loma somital. A partir de ahí cambia el ambiente: el terreno se vuelve más mineral, el viento suele hacerse notar y cada zancada te coloca un poco más cerca de un auténtico balcón sobre el macizo.

Aunque en verano se considera una cima “amable”, no conviene confiarse: el desnivel, la orientación si entra niebla, la piedra suelta y los cambios bruscos de tiempo obligan a ir con cabeza y planificar bien. En primavera o a comienzos de temporada, la nieve puede transformar por completo el itinerario y pedir material y experiencia adecuados.

Si te apetece una actividad completa, sin pasos técnicos marcados, es una subida perfecta para vivir el Pirineo ribagorzano: ambiente de alta montaña, grandes vistas y esa mezcla de silencio y amplitud que aparece cuando se camina por encima del bosque. Revisa la previsión, sal temprano y disfruta del Mulleres con el respeto que merece un entorno frágil y espectacular.

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Situada en el extremo nororiental de Aragón, esta comarca conserva un rico legado que se refleja en sus costumbres, lenguas y celebraciones.

Desde las cumbres más altas, coronadas por el majestuoso Aneto (3.404 m) y los últimos restos glaciares, hasta los fértiles llanos del sur, se despliega un mosaico de ecosistemas que sorprende por su diversidad y belleza.

Esta comarca pirenaica es un paraíso para los amantes del deporte y la aventura, con propuestas que se adaptan tanto a principiantes como a expertos.