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Speed Riding en los Pirineos: la fusión perfecta entre esquí y vuelo

El speed riding en los Pirineos es una de las experiencias más intensas que se pueden vivir en la nieve. Este deporte de origen alpino combina dos disciplinas espectaculares: el esquí alpino y el parapente. Con la ayuda de una pequeña vela, los esquiadores descienden por laderas nevadas a gran velocidad, alternando momentos en los que se deslizan sobre la nieve con otros en los que literalmente vuelan sobre ella.

Se trata de uno de los deportes de invierno extremos más innovadores, perfecto para quienes buscan aventura en la nieve y nuevas sensaciones. El speed riding permite disfrutar de la montaña de una manera diferente, jugando con la gravedad y la velocidad en un entorno natural privilegiado. La sensación de libertad que se experimenta al alternar giros en la nieve con pequeños vuelos rasantes sobre las pendientes es simplemente inolvidable.

Al ser una actividad exigente, está destinada a personas con experiencia en esquí. Se recomienda contar al menos con un nivel medio o alto de esquí alpino antes de iniciarse. Además, es fundamental practicar siempre acompañado de instructores especializados, ya que se trata de una modalidad que requiere técnica, control y respeto por la seguridad en montaña.

En Aragón, el speed riding tiene un lugar pionero: la estación de esquí de Cerler, del grupo Aramón. Allí se ofrecen descensos guiados y formaciones para quienes desean adentrarse en este emocionante deporte, en un escenario único rodeado de los picos más altos de los Pirineos.

Información práctica

  • Dónde practicarlo: Estación de esquí de Cerler (Grupo Aramón).

  • Nivel requerido: medio o alto de esquí alpino.

  • Época ideal: temporada de invierno (diciembre a abril, según nieve).

  • Actividad: combina esquí y parapente en descensos de alta velocidad.

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Situada en el extremo nororiental de Aragón, esta comarca conserva un rico legado que se refleja en sus costumbres, lenguas y celebraciones.

Desde las cumbres más altas, coronadas por el majestuoso Aneto (3.404 m) y los últimos restos glaciares, hasta los fértiles llanos del sur, se despliega un mosaico de ecosistemas que sorprende por su diversidad y belleza.

Esta comarca pirenaica es un paraíso para los amantes del deporte y la aventura, con propuestas que se adaptan tanto a principiantes como a expertos.