Ball de Benás: tradición y cultura viva en el corazón del Pirineo
Cada 30 de junio, Benasque se viste de fiesta para honrar a su patrón, San Marcial, en una celebración que combina devoción, folclore y orgullo local. Entre los actos más emblemáticos destaca el Ball de Benás, también conocido en patués como Ball dels omes, un baile tradicional que, fiel a su origen, es interpretado únicamente por hombres.
La jornada comienza con la procesión del santo, encabezada por los mayordomos de las fiestas, quienes recorren las calles de Benasque acompañados por vecinos y visitantes. Al llegar a la plaza del Ayuntamiento, se desarrolla uno de los momentos más esperados: los bailarines, con flores sujetas a la cabeza mediante un pañuelo y acompañados del sonido de las castañuelas, danzan con un estilo que ha permanecido prácticamente inalterado desde hace más de dos siglos.
El origen del Ball de Benás se remonta a 1820, y su música tiene un valor histórico especial, pues inspiró la melodía del Himno de Riego, que más tarde se utilizó como himno oficial durante la II República Española. Este detalle convierte al baile no solo en una manifestación cultural, sino también en un símbolo con relevancia más allá de la comarca.
El baile consta de tres partes diferenciadas. En la primera, las parejas de benasqueses llegan a la plaza danzando frente al santo en señal de respeto y bienvenida. La segunda parte es el baile al patrón, en el que los danzantes rodean la imagen de San Marcial con pasos y giros característicos. Finalmente, la tercera parte, conocida como las “marradetas”, simboliza la victoria y la culminación festiva de la danza.
La tradición no termina ahí. Al día siguiente, se celebra el Ball de les Dones, en el que las mujeres se suman a la fiesta y bailan junto a los hombres en parejas, compartiendo protagonismo y cerrando así dos días de intensa actividad cultural y social en la villa.
El Ball de Benás es mucho más que un baile: es una expresión de identidad cultural de Ribagorza, un encuentro intergeneracional y un atractivo para el turismo cultural en Benasque. Presenciarlo es una oportunidad única para sumergirse en el patrimonio inmaterial de la zona, descubrir la riqueza del patués y vivir de cerca una festividad que ha resistido el paso del tiempo sin perder su esencia.
Quien visite Benasque a finales de junio no solo disfrutará de sus paisajes pirenaicos, sino que también podrá ser testigo de una de las tradiciones más singulares de Ribagorza, donde la historia, la música y el sentimiento de comunidad se entrelazan en un espectáculo único.