Dances de Graus: tradición viva en el corazón de Ribagorza
Las dances de Graus constituyen una de las expresiones más genuinas y valiosas de la cultura ribagorzana. Cada año, durante las fiestas patronales en honor al Santo Cristo y San Vicente Ferrer, del 12 al 15 de septiembre, la localidad oscense de Graus se convierte en un auténtico escenario donde tradición, historia y emoción se funden a través de estos bailes rituales. Declaradas Fiestas de Interés Turístico Nacional, estas celebraciones constituyen una excelente oportunidad para quienes buscan descubrir el turismo cultural en Ribagorza, acercarse a sus costumbres más arraigadas y disfrutar de un patrimonio inmaterial de enorme valor.
Los bailes tradicionales grausinos tienen orígenes diversos, desde raíces paganas hasta influencias modernas, y han sido transmitidos de generación en generación como seña de identidad local. Aunque todos se engloban bajo el nombre de dances de Graus, cada uno de ellos responde a una estética, coreografía y significado diferentes. A continuación, te contamos los tres más importantes.
Baile de los Palitroques
El Baile de los Palitroques es una de las danzas más simbólicas de las fiestas. Su origen se relaciona con antiguos bailes de fertilidad ejecutados en los campos de cultivo, donde el golpeo rítmico de los palos representaba la conexión con la tierra, el trabajo agrícola y la fecundidad. En la actualidad, los danzantes –todos ellos hombres– interpretan esta danza entrelazando los palos en un juego coreográfico que imita una lucha o combate simbólico. Solo se representa una vez al año, durante la Llega, la tarde del 14 de septiembre, y tiene lugar en la Plaza Mayor de Graus, epicentro de la vida festiva.
Este baile mantiene un fuerte componente visual y sonoro, donde el ritmo seco del entrechocar de palos se entremezcla con la música tradicional. Es, sin duda, una de las manifestaciones más esperadas por los vecinos y visitantes que desean experimentar el folclore local en estado puro.
Baile de las Espadas
Considerado por algunos expertos como una tradición de origen íbero, el Baile de las Espadas es probablemente la manifestación folclórica más antigua de Graus. Su ejecución, también exclusivamente masculina, tiene un carácter marcadamente ritual y guerrero. A lo largo de la historia, a esta danza se le han atribuido propiedades curativas, poderes para ahuyentar tormentas mediante los tajos al aire, e incluso virtudes propiciatorias de la fertilidad.
Este baile se estructura en tres mudanzas o coreografías bien diferenciadas, cada una con su propio lenguaje corporal y simbólico:
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La Cardelina: de movimientos más suaves y armónicos.
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Taninana o Allá Arriba: más rítmica e intensa.
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La Culebreta: posiblemente la más espectacular, por su complejidad y dinamismo.
El Baile de las Espadas forma parte del imaginario colectivo de la localidad y sigue emocionando tanto a locales como a turistas interesados en la historia y las tradiciones de Ribagorza.
Baile de las Cintas
A diferencia de los dos anteriores, el Baile de las Cintas es una danza mixta, más reciente en el tiempo, pero no por ello menos significativa. Introducido en la tradición grausina en 1876 por el vecino Vicente Mur, este baile se asocia a la difusión de la polca por Europa y se relaciona con las antiguas danzas del árbol-mayo, típicas de las sociedades prerromanas europeas. Es, en esencia, una expresión festiva en torno a un eje común: el árbol con cintas floridas, símbolo de renovación, unión y celebración.
Acompañado por dos versiones musicales tradicionales –La Polca Vieja y La Polca Nueva o La Zaida– el baile se interpreta actualmente por ocho parejas, que lucen el traje tradicional grausino, una variante del vestuario aragonés. Su coreografía es rica y variada, incluyendo las siguientes mudanzas:
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Las Cintas: donde las parejas trenzan y destrenzan las cintas alrededor del árbol-mayo.
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El Pasamanos: danzantes cruzándose y girando cogidos de las manos.
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El Canastillo: una secuencia circular alrededor de un aro.
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Los Saludos: cada pareja se presenta al resto con reverencias y pasos marcados.
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El Cruce y La Recogida: final en el que se forman dos filas –una de hombres y otra de mujeres– que se cruzan antes de ser recogidos por los repatanes.
Este baile suele realizarse en espacios abiertos del centro histórico de Graus y es uno de los más vistosos, ya que aúna música, color y coordinación en una puesta en escena que resulta inolvidable.
Una cita imprescindible en el calendario cultural
Participar o presenciar las dances de Graus es adentrarse en la esencia de un pueblo que vive sus tradiciones con orgullo. La emoción que se respira en cada paso, el vestuario minuciosamente cuidado, los sonidos que evocan siglos pasados… Todo contribuye a que el visitante se sienta parte de algo auténtico.
Para quienes se pregunten qué hacer en Graus en septiembre, esta cita es imprescindible. Además de disfrutar de los bailes, el municipio ofrece otras propuestas culturales y turísticas, desde la arquitectura histórica de su plaza mayor hasta rutas naturales por los alrededores.
Las dances de Graus son mucho más que un evento folclórico: son historia viva, identidad colectiva y un testimonio del patrimonio cultural de Ribagorza que se mantiene con vigor año tras año.