Iglesia de San Juan Bautista de Eresué: románico lombardo en el corazón del Pirineo
En la pequeña localidad de Eresué, perteneciente al municipio de Sahún, se alza la Iglesia de San Juan Bautista, un templo de origen románico lombardo que constituye uno de los ejemplos más representativos de este estilo en la Ribagorza. Su construcción data del siglo XII, época en la que las influencias arquitectónicas procedentes de Lombardía se extendieron por el Pirineo aragonés, dejando huella en elementos como su cabecera semicircular y su decoración exterior.
La planta de la iglesia es rectangular, con una única nave rematada en un ábside semicircular orientado al este, siguiendo la tradición litúrgica medieval. En el exterior, la cabecera presenta una delicada decoración a base de arquillos ciegos —característica típica del románico lombardo— sobre los que, en una reforma posterior, se levantó un muro de mampostería más tosco, que contrasta con la finura original del conjunto.
En el interior, las paredes han sido repicadas, lo que ha permitido descubrir restos de pintura románica en el ábside, testigos de la riqueza pictórica que debió tener en su origen. La portada, de arco adovelado, conserva un crismón esculpido, símbolo cristiano de gran relevancia en la iconografía medieval aragonesa. Esta entrada está protegida por un atrio-torre fortificada situado a los pies de la iglesia, añadido entre los siglos XVI y XVII, que confiere al conjunto un aire de solidez defensiva poco habitual en templos rurales.
Visita y recomendaciones
El acceso a la Iglesia de San Juan Bautista es posible en automóvil hasta las inmediaciones, aunque se recomienda dejar el vehículo a la entrada del pueblo y recorrer a pie sus estrechas calles para disfrutar del encanto del entorno. El interior puede visitarse en horario de servicio litúrgico, y en el exterior encontrarás un panel informativo que explica la historia y características del monumento.
Su ubicación, en plena Ribagorza, la convierte en un lugar ideal para incluir en una ruta de turismo cultural por las iglesias medievales de la zona, ofreciendo al visitante la oportunidad de contemplar un edificio que ha sabido conservar la esencia del románico lombardo a lo largo de los siglos.