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Pinturas rupestres de Remosillo: arte prehistórico en Ribagorza

Las pinturas rupestres de Ribagorza en Remosillo constituyen uno de los testimonios más singulares del arte rupestre en el Pirineo aragonés. Este conjunto, ubicado en pleno congosto, se encuentra a unos 20 metros sobre el cauce del río Ésera, en el tramo encañonado que va desde la presa del embalse de Barasona hasta el cruce de la ruta que conduce a Olvena.

Su localización, en el margen derecho del río, convierte el acceso en un reto, especialmente en épocas de crecida, cuando resulta imposible cruzar el cauce. Este aislamiento, sin embargo, ha contribuido a la conservación de las pinturas, preservando durante siglos un valioso fragmento de la historia de Ribagorza.

Un conjunto singular del Arte Esquemático

Las pinturas de Remosillo pertenecen al Arte Esquemático, un estilo caracterizado por la simplificación de las formas y la representación simbólica de personas, animales y objetos. El conjunto se distribuye en cinco paneles bien diferenciados a lo largo de un saliente rocoso, cada uno con su propio carácter y composición.

Entre ellos, destacan dos paneles por sus particularidades. El primero muestra rasgos gráficos con tendencia hacia el naturalismo, sobre todo en las figuras animales, que revelan un sorprendente sentido conceptual y abstracto para este tipo de arte. El segundo panel, por el contrario, es más esquemático en su diseño, pero presenta una escena excepcional: lo que parecen ser dos carros, acompañados por varios animales y figuras humanas. Esta combinación de esquematismo y narrativa visual no es habitual en este estilo, lo que aumenta el valor arqueológico del sitio.

Valor cultural y patrimonial

Las pinturas rupestres de Ribagorza no solo son un recurso para los especialistas, sino también un punto de interés para el turismo arqueológico en Ribagorza. Representan un vínculo directo con las comunidades prehistóricas que habitaron estas tierras, permitiendo imaginar su forma de vida, sus creencias y sus modos de comunicación simbólica.

Este enclave está incluido dentro del patrimonio protegido por su relevancia cultural, formando parte de la amplia red de sitios arqueológicos de Ribagorza que ayudan a comprender el pasado milenario de la comarca.

Visita y recomendaciones

Aunque el acceso no es sencillo y requiere precaución, quienes logren alcanzar este enclave disfrutarán no solo de un testimonio único del arte rupestre en Ribagorza, sino también de un entorno natural espectacular, donde la geología y la historia se funden en un mismo paisaje.

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Situada en el extremo nororiental de Aragón, esta comarca conserva un rico legado que se refleja en sus costumbres, lenguas y celebraciones.

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Esta comarca pirenaica es un paraíso para los amantes del deporte y la aventura, con propuestas que se adaptan tanto a principiantes como a expertos.