Santuario de Guayente: devoción y leyenda en el corazón de Ribagorza
El santuario de Guayente se encuentra en un paraje privilegiado del valle de Benasque, en el término municipal de Sahún, y combina historia, tradición y fe en un conjunto arquitectónico cargado de simbolismo. Su origen está envuelto en una hermosa leyenda que ha marcado la devoción local durante siglos.
La leyenda fundacional
La historia de Guayente se remonta al año 1070. Según la tradición, una tarde el noble Hernando Azcón regresaba a su casa solariega en Liri tras pasar por Anciles, siguiendo la orilla izquierda del río Ésera. Al caer la noche, ya habiendo rebasado Eriste, escuchó voces que entonaban la Salve. Intrigado, retrocedió para cruzar el río y tomar el camino hacia Sahún, en dirección al lugar de donde procedía aquel canto.
Guiado por un misterioso resplandor, llegó a una pequeña cueva donde encontró una imagen de Nuestra Señora. Conmovido por el hallazgo, la llevó a Sahún para que fuera venerada, pero la imagen desapareció y volvió milagrosamente al lugar original. El suceso se repitió en dos ocasiones más, lo que llevó a Hernando Azcón a comprender que la Virgen deseaba permanecer en aquel punto. Así decidió construir una ermita para custodiar la imagen, iniciando así la historia del santuario.
Evolución arquitectónica
En sus orígenes, el santuario medieval de Guayente era una sencilla ermita. Con el paso de los siglos, entre los siglos XII y XVI, el edificio fue ampliándose hasta convertirse en el conjunto actual, compuesto por la iglesia y la residencia prioral.
La iglesia presenta planta regular y alberga ocho altares, destacando el altar mayor, presidido por un magnífico retablo renacentista. Esta obra de gran valor artístico muestra diez relieves en madera policromada que narran episodios de la vida de la Virgen María, acompañados de una talla central de la Virgen con el Niño, también policromada, que mantiene viva la devoción que dio origen al santuario.
La residencia prioral, anexa al templo, recuerda que este lugar no solo fue un espacio de culto, sino también un centro de vida religiosa y administración del patrimonio vinculado al santuario.
Valor cultural y devocional
El santuario de Guayente es mucho más que un edificio histórico. A lo largo de los siglos, ha sido punto de encuentro para peregrinos, escenario de celebraciones litúrgicas y destino de romerías que refuerzan la identidad cultural y religiosa de la comarca. Su leyenda y su ubicación, rodeada de naturaleza, lo convierten en un espacio donde se funden espiritualidad, arte e historia de Ribagorza.
Visita y acceso
Quien se pregunte qué ver en Guayente descubrirá un rincón lleno de encanto, ideal para los amantes del turismo religioso en Ribagorza. El acceso puede realizarse a pie desde Sahún, disfrutando de un agradable paseo, o en coche, tomando un desvío entre Sahún y Eriste.
El entorno, con vistas al valle y a las cumbres pirenaicas, completa una experiencia que une la contemplación del patrimonio con la belleza del paisaje, haciendo del santuario de Guayente una parada imprescindible para quienes visiten esta zona del Pirineo aragonés.