Benabarre reúne un patrimonio inmaterial muy completo, donde conviven celebraciones con formas propias (bailes, versets, romerías y representaciones), ferias recuperadas, tradiciones gastronómicas y relatos populares ligados a San Medardo y a varias devociones marianas del entorno. En esta memoria también aparecen los núcleos de Pilzán, Aler, Caladrones, Estaña y Purroy de la Solana, que mantienen su propio calendario festivo y tradiciones asociadas.
Historia
San Medardo (8 de junio): romería, danzas y pastorada
La fiesta patronal de Benabarre se celebra el 8 de junio, dedicada a San Medardo, en el lugar conocido como Mendiculeia. Es una jornada con elementos muy reconocibles: el baile de pastores, el ball dels palitrocs (también llamado de los tochets), los Versets al Sant y la Baixada de Carricotxes.
Uno de los actos centrales es la pastorada, un diálogo representado ante la imagen del santo entre el mayoral y el repatán. La escena se inicia con una loa al santo y continúa con una conversación en la que se repasan sucesos recientes del pueblo y situaciones vividas en tono más o menos jocoso. La fiesta comienza ya la víspera por la tarde, con la romería hasta la ermita de San Medardo, situada en las inmediaciones de la población.
Fira de Sant Medardo: feria recuperada de origen medieval
Como inicio del programa festivo, se celebra la Fira de Sant Medardo, dedicada a agroalimentación, artesanía y turismo sostenible. Tiene lugar el último fin de semana de mayo o el primero de junio, según la coincidencia del patrón y las fiestas.
Su origen se remonta a la Edad Media (siglo XIII), cuando reunía una vez al año a los vecinos de la redolada para intercambios comerciales, muy vinculados al paso de la cabañera y a los pastores trashumantes. Recuperada en 1990 tras un largo parón, hoy reúne a más de 60 expositores y propone actividades como almuerzos populares, muestra ganadera, sorteos de productos y otras acciones complementarias, en un ambiente de feria tradicional.
Otras citas del año
El calendario local incluye la Fiesta de San Juan, con la realización de hogueras, y San Sebastián (20 de enero), con foguera y caliu y la Ruta del Tastet: hoguera y cena popular la noche anterior, y ruta el fin de semana siguiente. También se celebra el Carnaval, condicionado por las fechas de Semana Santa, y se mantiene la costumbre de la rifa del Tocinet de San Antón.
El Lunes de Pascua es tradicional subir al parque de San Medardo para comer, normalmente haciendo brasa.
Recreaciones y memoria local
Benabarre acoge recreaciones como el Baile del salvatjes (de carácter bianual, el primer sábado de agosto) y el Nombramiento del Conde de Ribagorza (también bianual, en octubre).
La memoria local conserva además el recuerdo de un caso de bandolerismo ocurrido en 1870, con el crimen en la casa del abogado Mariano Serrado y el proceso posterior de los implicados, con condenas y un indulto real en la víspera de una ejecución.
Gastronomía e identidad: la Coqueta y el chocolate
Desde 2004, Benabarre celebra la Festa de la Coqueta el último viernes de agosto, recuperando una receta tradicional: las coquetas (o tortetas), una masa de sangre, menudillos y grasa de cerdo, harina y especias, guisada en la calle para su degustación. Se asocia su origen al año 1298 y se destaca su presencia extendida en la Ribagorza Oriental.
Junto a ello, destaca la tradición del Chocolate de Benabarre, mantenida por la Chocolatería Brescó, sucesora de la antigua Casa Escolá. Se reconoce especialmente el chocolate a la piedra, elaborado a la vieja usanza, y su presencia en recetas comarcales como el conejo con chocolate.
Otoño micológico
Durante dos días de noviembre se celebran las Jornadas micológicas, con salida de recolección, talleres de identificación de especies y de métodos de conservación, además de una exposición micológica. A lo largo de la temporada otoñal, los restaurantes de Benabarre ofrecen degustaciones y platos especiales elaborados con setas.
Fiestas en los núcleos del municipio
En el término municipal, varios núcleos mantienen sus celebraciones propias. Aler celebra sus fiestas el primer fin de semana de agosto, con San Pedro y romería a la ermita, incluyendo bendición de panes y vino. Caladrones celebra la Virgen de la Asunción el 15 de agosto. Estaña celebra la festividad de San Román en agosto y organiza la Fira del Azafrán d’Estaña en octubre. Purroy de la Solana celebra San Justo y Pastor en agosto.
Mitología
Las reliquias de San Medardo: el buey, la arqueta y el manantial
La tradición sitúa el hallazgo de las reliquias de San Medardo en el valle de Linares. Se cuenta que un buey, al quedar suelto tras el trabajo, acudía cada día a escarbar siempre en el mismo punto, como si intentara desenterrar algo. Intrigados, sus dueños cavaron y hallaron una arqueta de madera con los restos del santo. Sin tocarla, avisaron a los monjes benedictinos del convento de Linares, que la trasladaron al santuario de Santa María de Linares. En el lugar del hallazgo apareció un manantial y, a la vista del prodigio, se nombró a San Medardo patrón del pueblo. En ese mismo punto se construyó la ermita, conservando el manantial en su interior, cuyo caudal sale al exterior por dos cabezas de buey de bronce.
La arqueta del santo: pérdidas, venta y retorno
El relato tradicional recoge también el recorrido posterior de la arqueta y las reliquias. Tras el traslado, se encargó una arqueta de plata que contenía la original de madera con los restos del santo; en 1844 pasó a la nueva iglesia parroquial. En 1936, durante la guerra civil, se destruyó el interior del templo: la arqueta de madera y las reliquias se quemaron, mientras que la arqueta de plata, por su valor, no se destruyó, sino que fue vendida en 1937. Terminada la guerra, fue rescatada y devuelta a Benabarre.
El cerrojo de la ermita: creencia de fertilidad
Una leyenda popular atribuye al cerrojo de la puerta de la ermita la capacidad de propiciar la fertilidad: las mujeres que desean quedarse embarazadas se acercan a tocarlo como gesto simbólico.
Nuestra Señora cerca de Puybert: la ermita de Las Ventosas
Se cuenta que un pastor halló una imagen de Nuestra Señora cerca de Puybert y lo comunicó al pueblo. En ese lugar, entre grandes peñas en forma de media luna que hacen de techo, se levantó la ermita denominada Las Ventosas, título que se habría encontrado escrito en la propia ermita y que podría vincularse al nombre de alguna aldea o pueblo destruido.
Pilzán: la aparición de Nuestra Señora de Terrés
En Pilzán se relata la aparición de Nuestra Señora de Terrés en medio de una zarza a una pastorcilla que apacentaba su ganado. Tras dar aviso, la imagen fue llevada en procesión a la iglesia parroquial, pero volvió al lugar de la aparición, por lo que se levantó una pequeña capilla. La tradición explica el nombre de Terrés por un labrador cercano que, al no tener hijos, dejó su herencia a la imagen; aun teniendo después un hijo, mantuvo el donativo. Esta devoción es venerada también por poblaciones cercanas como Caladrones, Estaña y Caserrás del Castillo.