En Beranuy, el patrimonio inmaterial se concentra especialmente en torno al ámbito de Obarra: la romería, la devoción mariana y un conjunto de relatos donde se mezclan escondites de imágenes, milagros, crímenes antiguos y creencias populares vinculadas a la salud y la protección.
Historia
Romería a la ermita de Obarra (15 de agosto)
Una de las citas destacadas del calendario local es la romería a la ermita de Obarra, que se celebra el 15 de agosto.
Mitología
El escondite de las imágenes en la Sierra de Sis
La tradición sitúa, en un lugar recóndito de la Sierra de Sis, un enclave entre dos grandes peñascos, con una cueva profunda y un pozo, considerado idóneo para ocultar varias imágenes, entre ellas una de la Virgen. Allí habrían permanecido hasta la expulsión de los musulmanes, momento en que se levantó la ermita románica que hoy se conoce.
El crimen del conde Bernardo de Ribagorza, barón de Espés
Un relato popular recuerda el crimen del conde Bernardo de Ribagorza, barón de Espés, descrito como un señor feudal que abusaba de su condición con vasallos y monjes. En uno de sus viajes al monasterio, al pasar por el congosto de Obarra, alguien le habría advertido del peligro —según algunos, una bruja—, pero él se sentía seguro con su espada y sus tres mastines.
En el congosto lo encontraron muerto y a los mastines despedazados. Nunca se supo quién cometió el crimen: se ha atribuido al apedreamiento de gentes de los lugares próximos, al asalto de ladrones o incluso a mastines del monasterio azuzados por un monje. La tradición añade que la justicia no se esforzó en aclararlo y que también se sugería la posibilidad de que fueran las brujas del Turbón, por el incumplimiento de algún pacto con ellas.
Nuestra Señora de Obarra y sus milagros
En el monasterio de Obarra se venera, tras diversas vicisitudes ligadas a la invasión musulmana y a la posterior reconquista, la imagen de Nuestra Señora de Obarra, a la que se atribuyen muchos milagros. La tradición señala que parroquias cercanas como Calvera, Castrocid, Morens, Raluy y Biascas la veneran.
Curación de niños herniados: el árbol que cierra
Se conserva una tradición popular para curar a los niños herniados: se les hace pasar entre dos brazos de un árbol y, una vez unidos esos brazos, si el árbol sobrevive, se considera que el niño sanará.