Graus conserva un patrimonio inmaterial especialmente rico, donde conviven unas fiestas patronales de gran singularidad con ferias históricas, romerías, tradiciones de invierno y un amplio repertorio de leyendas locales. En esta memoria también aparecen los asentamientos de Güel y Juseu, con relatos propios.
Historia
Fiestas del Santo Cristo y San Vicente Ferrer (12–15 de septiembre)
Las fiestas patronales de Graus, declaradas de Interés Turístico Nacional, se celebran del 12 al 15 de septiembre, dedicadas al Santo Cristo y a San Vicente Ferrer. En estos días destacan los Gaiteros de Caserras, los Furtaperas, la Mojiganga y los dances en torno al mayo, con palos y espadas. También se realizan la pllega, las albadas y la pastorada, donde la pastorada y la mojiganga satirizan, con mayor o menor acidez, lo ocurrido durante el último año.
El inicio tiene lugar al atardecer del día 12, en el Puente de Abajo, donde se espera la llegada de los gaiteros. Con su entrada suenan los trabucazos de los trabuqueros o granaderos, y se inicia la procesión hacia el santuario de Nuestra Señora de la Peña. Tras los actos en el santuario se entona una albada, y al caer la noche el ambiente festivo se extiende por las calles.
Con la oscuridad, cerca del monumento a Joaquín Costa, los danzantes interpretan el dance de cintas y el de espadas y, junto al cortejo de la Mojiganga, se dirigen a la Plaza Mayor. Allí, durante las fiestas, cuelga en la fachada del ayuntamiento el Furtaperas, castigado a dar vueltas en el palo por los reyes de la Mojiganga, “purgando” su pena. En la plaza se representa la Mojiganga como juicio burlesco: desfilan personajes y gremios, se exponen quejas y asuntos de actualidad y, tras la “audiencia”, se cierra con un gran baile popular. La Mojiganga fue prohibida durante la dictadura de Primo de Rivera y recuperada en 1981.
Espacios vinculados a fiestas y tradiciones
En Graus destacan espacios ligados a la memoria local, como Espacio Pirineos (centro de interpretación y documentación), el Museo de Casa Paco (dedicado a las fiestas y tradiciones) y la Plaza de la Compañía de Jesús, donde se reinstaló una prensa de aceite centenaria procedente del despoblado de Castarlenas.
Tradiciones a lo largo del año
Muchas festividades varían según el calendario religioso o el fin de semana más próximo. El 6 de enero, la cabalgata recrea un Belén viviente y, en Navidad, el Belén artesano se integra en la Ruta del Belén de Aragón.
En torno al 17 de enero (San Antón) se bendicen los animales y un carro recorre casas y tiendas recogiendo productos para subasta, con un gran vencejo colgando que se golpea para avisar del paso de la comitiva. Para Santa Águeda se celebran actos organizados por la Asociación de Mujeres. El 8 de febrero se homenajea a Joaquín Costa en el aniversario de su muerte.
La Semana Santa destaca por la procesión de las Beatas o del Farolé (Miércoles Santo) y la procesión del Santo Entierro (Viernes Santo). Con la primavera llegan las romerías: el 1 de mayo se va a la ermita de San Pedro Mártir (bendición de términos y comida campestre), y se citan también romerías como las Santas Reliquias en Fantova, la Virgen de los Baños en Abenozas y la Virgen de las Rocas en Güel.
El primer domingo de mayo que no coincida con el día 1 se celebra la Feria de Mayo (creada en 1907). A mediados de mayo se celebra Redolada, jornada de convivencia que reúne a los vecinos del municipio en uno de sus pueblos. En junio, la noche de San Juan, se recorren siete fuentes de los alrededores y se bebe agua de cada una para conservar la salud.
Fiesta de la Longaniza (último sábado de julio)
La Fiesta de la Longaniza (Fiesta de Interés Turístico) es una cita multitudinaria celebrada desde 1991 el último fin de semana de julio. Su eje es la elaboración en directo de una longaniza de gran tamaño, que se asa y se reparte en degustación gratuita. La fiesta ha logrado récords Guinness vinculados a la longitud de la longaniza y al tamaño de la parrilla.
Ferias históricas y mercados
El 29 de septiembre se desarrolla la Feria de San Miguel, concedida en 1201, la más antigua y tradicionalmente dedicada a la venta de caballerías. En octubre, en la víspera de los domingos del Pilar y de Todos los Santos, se realizan el Rosario de la Aurora y la Despierta, un recorrido nocturno con faroles y campanetas que finaliza a primera hora de la mañana.
El 13 de diciembre se celebra la Feria de Santa Lucía, concedida en 1681. En temporada de trufa se realiza el Mercado de la Trufa (sábados, aproximadamente desde principios de diciembre hasta mediados de marzo). También se menciona la Fiesta del Crespillo, organizada por una asociación local, tradicionalmente en Domingo de Resurrección, aunque no siempre se celebra.
Mitología
Nuestra Señora de la Peña: aparición en la concavidad de la roca
La tradición cuenta que, tras la liberación de la población de los musulmanes por Sancho Ramírez, apareció a unos pasos del pueblo la imagen de Nuestra Señora. Se dice que surgió en la concavidad de la peña, de donde le vendría el nombre, y que unos resplandores llevaron al pueblo a desplazarse para adorarla, levantando allí la iglesia.
El Cristo de los Displicentes
Se recoge la tradición del Cristo de los Displicentes, al que se atribuyen hechos prodigiosos, como curar a una endemoniada y hacer callar a un jumento.
San Vicente Ferrer y el Cristo que lleva su nombre
Se dice que San Vicente Ferrer predicó en Graus y regaló un crucifijo a la población. Se venera en la iglesia de San Miguel y es tradicional la procesión dominical con este Cristo, tras vísperas y cantando la letanía. La tradición atribuye a esta devoción que el santo impidió la entrada de la peste en la población, y también se cuentan prodigios relacionados con evitar inundaciones de los ríos Ésera e Isábena. Otra tradición afirma que, al colocarle una corona de plata, la imagen la arrojó de su cabeza hasta en tres ocasiones, como ejemplo de pobreza.
La leyenda de los amantes de Graus
En el antiguo palacio de Rodrigo de Mur se conserva la inscripción “Rodrigo ama a Marica”. La leyenda explica que el padre quería casar a su hijo con una rica heredera de Graus, pero él estaba enamorado de María (Marica/Marieta). A pesar de las desavenencias y de fijarse la boda según el deseo paterno, el día del enlace Rodrigo mandó grabar la frase para que no quedara duda de su amor; finalmente, Rodrigo y Marica se casaron.
El “Ojo de mar” y el nombre del Ésera
Se cuenta que cuando bajaba mucho el nivel del Ésera, los vecinos acudían al “Ojo de mar”, una fuente que siempre aportaba agua y cuyas aguas creían que eran las del mar. También se relata que, en un año en que todos los ríos del Pirineo se quedaron sin agua, el Ésera siguió aportándola, y de ahí se explicaría su nombre como “Es y será”, evolucionado después a Ésera (antes se decía que el río se llamaba Calónica).
El gigante Polifemo de Graus
La tradición habla de un gigante llamado Polifemo, pastor cruel con un solo ojo en la frente, que vivía en una cueva y devoraba a quien entraba en ella. Un niño de Graus lo dejó ciego clavándole un hierro candente en el ojo y logró escapar cubriéndose con una piel de carnero para salir mezclado con el ganado. El gigante le lanzó un anillo de oro que, al ponérselo, empezó a cantar; el niño, acorralado junto a un cantil, se cortó el dedo con el anillo y lo arrojó al río. El gigante, guiado por el canto, se lanzó tras él y murió.
La Cueveta de los Moros
Se describe la Cueveta de los Moros como un profundo abrigo cercano a Graus, asociado a la tradición oral. Tras la conquista cristiana, se cuenta que al rey moro y a su hija Zoraida se les permitió vivir fuera de las murallas si la joven cambiaba su nombre por otro cristiano. Desde entonces habitaron la cueveta y Zoraida pasó a llamarse Marieta. Subsistían haciendo artesanía que vendían en el mercado. Un invierno dejaron de bajar y, al subir a buscarlos, los mozos los encontraron muertos, sentados y sonriendo, mirando hacia las murallas de la Graus que añoraban.
Casa Torquemada
Una leyenda local sitúa en la casa Torquemada la residencia del famoso inquisidor general Tomás de Torquemada.
Güel: una explicación legendaria del hábitat disperso
En Güel se cuenta una leyenda que explica la formación del asentamiento disperso: sus moradores quisieron llegar al cielo levantando una torre vertical hecha de cuévanos. Al faltarles uno para culminarla, decidieron retirar el primero, el de abajo; la torre se derrumbó y los cuévanos se esparcieron por el monte. Tras ello, construyeron una casa allí donde había caído cada uno, y el barrio de la iglesia quedó donde cayeron más capazos.
Juseu: la Cueva de las Brujas
En Juseu se cita la Cueva de las Brujas como lugar de reunión de las mismas.