Seira mantiene un patrimonio inmaterial muy ligado al calendario festivo y a las romerías del término municipal. En esta memoria aparecen también los asentamientos de Barbaruens, Seira Colonia y Alto, y Abi, donde se concentran celebraciones, cantos devocionales y tradiciones populares que conectan la vida comunitaria con relatos de protección, reliquias y memoria antigua.
Historia
Seira Colonia: Virgen del Carmen (16 de julio)
En Seira Colonia se celebran las fiestas en honor de la Virgen del Carmen el 16 de julio.
Seira Alto: la Fiesteta de la Virgen de la Asunción (15 de agosto)
En Seira Alto se celebra la Fiesteta en honor de la Virgen de la Asunción el 15 de agosto.
Barbaruens: cambios de fecha y celebraciones recordadas
En Barbaruens, la fiesta en honor a San Félix se celebraba el 1 de agosto, aunque hace más de 60 años se trasladó al 15 de agosto, cuando a los vecinos les resultaba más favorable por haber terminado la siega y la recogida de hierba para el ganado en invierno. Se recuerda también la fiesta de San Sebastián el 20 de enero, aunque en la actualidad ya no se celebra.
Romerías del municipio
El municipio mantiene varias romerías señaladas:
Abi: romería a la ermita de San Salvador el 8 de mayo.
Seira Alto: romería a la ermita de la Piedad el domingo de la Trinidad.
San Pedro de Tabernas: romería a la iglesia del monasterio el 29 de junio, a la que acuden habitantes de todo el municipio llevando la reliquia del brazo de San Pedro, que se guarda desde la Guerra Civil en Barbaruens.
Cantos y piedad popular
Se conservan expresiones devocionales como los Gozos de la Virgen del Carmen y el Ave María de Seira Alto.
Juegos tradicionales: las Quillas
Antaño se jugaba en la plaza de Seira a las Quillas, un juego típico de la zona.
Mitología
Barbaruens y la tradición brujeril del Cotiella
En Barbaruens se recoge una leyenda de tradición brujeril relacionada con el Cotiella, montaña donde se decía que se congregaban las brujas.
El obispo Bencio, la reliquia y el monasterio de San Pedro de Tabernas
La tradición cuenta que el obispo Bencio de Zaragoza se refugió en un recóndito monasterio de las montañas pirenaicas cuando Zaragoza fue ocupada por los musulmanes. Huyó con varios clérigos llevando consigo la reliquia de un brazo atribuido al apóstol San Pedro, que el papa Gregorio Magno había regalado a su diócesis. Durante el camino, la comitiva fue protegida por el conde Armentario y, según el relato, por ello el monasterio se llamaría San Pedro de Tabernas.
Bllascut (Belastuto): las orejas cortadas y el santo del oído
En ese monasterio, Bencio conoció al abad y a los monjes, entre ellos a Bllascut o Belastuto, con fama de santidad ya en vida. Una de sus encomiendas era avisar a otros monasterios del avance sarraceno. En una misión, al encontrarse en campo abierto con un grupo de jinetes musulmanes, el jefe le exigió que revelara dónde estaba su monasterio y, ante su negativa, ordenó cortarle una oreja y luego la otra. Lo dieron por perdido, pero pasó un grupo de caballeros cristianos, detuvo la hemorragia y lo llevó a una aldea cercana, donde se recuperó y volvió al monasterio.
Tras su muerte, la tradición recuerda que la Iglesia lo declaró santo y que, dentro de la comarca, es patrón de Campo, donde se levantó una ermita bajo su advocación, además de ser considerado abogado de las enfermedades del oído.