Valle de Bardají

Historia y mitología

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El Valle de Bardají reúne un patrimonio inmaterial muy vinculado al entorno del Turbón y a un repertorio de creencias populares donde aparecen brujas, encantarias y otros seres del imaginario pirenaico. Junto a esa tradición oral, el calendario local mantiene una celebración señalada en torno a San Adrián. En la ficha se cita también el asentamiento de Llert, donde se localizan relatos y lugares concretos que todavía forman parte de la memoria del valle.

Historia

Fiestas de San Adrián (domingo más próximo al 8 de septiembre)

Las fiestas de San Adrián se celebran el domingo más próximo al 8 de septiembre, en la ermita de San José.

El Turbón: cristianización y memoria histórica

La tradición recuerda que ya en el siglo XII este monte fue cristianizado, cuando un monje de San Victorián hizo levantar casi en la cumbre una ermita dedicada a San Adrián, junto a una fuente que recibe el mismo nombre, cuyos restos románicos aún serían visibles. También se menciona que se llegaron a celebrar procesos inquisitoriales que acabaron con la vida de algunas mujeres de los pueblos que rodean la montaña.

Mitología

El Turbón: montaña de brujas, señales y topónimos

El Turbón aparece como escenario principal de una tradición brujeril: según la creencia popular, en esta altiplanicie se congregaban las brujas para realizar sus prácticas, dando lugar a relatos, sucesos y apariciones. Se cuenta, por ejemplo, que un mozo lanzó un garrote a una bruja a la que se atribuían males a los animales; no la alcanzó de lleno, pero al día siguiente se descubrió el misterio cuando una abuela estaba en cama, dolorida, con una pierna rota “de refilón”.

En la montaña se conservan topónimos que refuerzan ese imaginario, como Font de las Bruixes y Casa de las Bruixes, descritos como rocas en forma de gigantesco portal donde las brujas del Alto Isábena y otros valles se reunían en noches oscuras para celebrar la fiesta del sábado con música y bailes.

Manifestaciones y seres del imaginario del Turbón

La tradición enumera diversas formas de “manifestación”: cabras que saltan y silban señalando presencias espirituales; brujas (bruixas) que preparan tormentas metiendo un pelo en cada grano de hielo y guiándolas transformadas en águilas (los llamados “aires cornutos”); encantarias que tendían la ropa en recovecos de la montaña; diapllerons que se escondían en huecos; gigantes que arrojaban grandes rocas sobre las poblaciones; y otros topónimos relacionados con fadas, como casa y coll de Fadas.

Llert: la piedra de las Fuentes y el “oro” sepultado

En la pista que sube a Llert se señala una gran piedra junto al barranco, conocida como la piedra de las Fuentes. La tradición cuenta que, hace mucho tiempo, los habitantes se reunieron junto al barranco Rialbo para repartirse un montón de oro de origen desconocido (posiblemente contrabando). En ese momento, un gran estruendo precedió el desprendimiento de una enorme roca desde la pared del Turbón; todos huyeron y el tesoro quedó sepultado bajo la piedra, atribuyendo la acción a las brujas.

El relato continúa con dos vecinos: uno, de casa Pedro Esterún, creyó la historia; otro, de casa Chomsala (una de las más ricas), fue convencido para ir picando la piedra en busca del oro. Chomsala acabó viviendo solo para ese objetivo, endeudándose cada vez más, hasta hipotecar bienes “para cuando apareciera el oro”. El final que se transmite es claro: el oro nunca apareció, Chomsala quedó en la ruina, Pedro se quedó con todo y Chomsala terminó marchándose a vivir a Campo.

Curación de niños herniados: el árbol que cierra

Se recoge también la tradición popular para curar a los niños herniados: se les hace pasar entre dos brazos de un árbol y, una vez unidos, si el árbol sobrevive se considera que los niños sanarán.

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Situada en el extremo nororiental de Aragón, esta comarca conserva un rico legado que se refleja en sus costumbres, lenguas y celebraciones.

Desde las cumbres más altas, coronadas por el majestuoso Aneto (3.404 m) y los últimos restos glaciares, hasta los fértiles llanos del sur, se despliega un mosaico de ecosistemas que sorprende por su diversidad y belleza.

Esta comarca pirenaica es un paraíso para los amantes del deporte y la aventura, con propuestas que se adaptan tanto a principiantes como a expertos.