Villanova (Villanoba)

Historia y mitología

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Villanova conserva un patrimonio inmaterial muy ligado a una romería anual en honor a San Pedro Mártir, al baile tradicional que la acompaña y a una recuperación reciente de las fallas en la noche de San Juan. A todo ello se suma una leyenda local muy reconocible, situada en una gran roca del entorno: el Cantal de Arnaldico.

Historia

San Pedro Mártir (29 de abril): romería y baile típico

Las fiestas de Villanova se celebran en honor a San Pedro Mártir el 29 de abril. Cada año se realiza una romería a la ermita de San Pedro y, como parte central del día, se baila el baile típico de la localidad.

Fallas de San Juan: recuperación (2024)

Desde el año 2024 se han recuperado las fallas en la noche de San Juan, incorporando de nuevo al calendario local esta celebración ligada al fuego y a la vida comunitaria.

Mitología

El Cantal de Arnaldico: la piedra, el glaciar y la leyenda

El Cantal de Arnaldico es un gran bloque de piedra asociado a una leyenda popular. Se describe como un bolo granítico que probablemente quedó anclado en el lugar tras las glaciaciones y el arrastre de piedras por el glaciar, en un entorno donde la base rocosa es caliza.

Dos barrios, una expulsión y una noche decisiva

La tradición cuenta que antiguamente Villanova tenía dos barrios, uno de cristianos y otro de moros. Por diversos motivos —y especialmente por la muerte de una niña—, los cristianos decidieron expulsar a los moros de la localidad y les dieron de plazo hasta el amanecer del día siguiente.

El intento de derribar la iglesia de San Pedro

Según el relato, esa noche los moros subieron al cantal para empujarlo y hacer que cayera por la ladera hasta el pueblo, con la intención de destrozar la iglesia de San Pedro. No lo consiguieron, y la tradición subraya que, desde entonces, allí siguen el Cantal y la Iglesia.

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Situada en el extremo nororiental de Aragón, esta comarca conserva un rico legado que se refleja en sus costumbres, lenguas y celebraciones.

Desde las cumbres más altas, coronadas por el majestuoso Aneto (3.404 m) y los últimos restos glaciares, hasta los fértiles llanos del sur, se despliega un mosaico de ecosistemas que sorprende por su diversidad y belleza.

Esta comarca pirenaica es un paraíso para los amantes del deporte y la aventura, con propuestas que se adaptan tanto a principiantes como a expertos.