Villanova, encanto rural a las puertas del Pirineo
En el margen izquierdo del río Ésera, Villanova se presenta como un pequeño tesoro del Pirineo aragonés, en plena entrada al Valle de Benasque. Sus calles empedradas, las casas de piedra y madera, y el entorno montañoso que la rodea la convierten en un destino perfecto para quienes buscan un turismo en Villanova tranquilo, auténtico y conectado con la naturaleza.
La localidad ha sabido conservar su esencia a lo largo de los siglos, manteniendo un núcleo urbano con sabor medieval y un patrimonio románico que sorprende a cada paso. Todo ello, acompañado de un entorno natural privilegiado que invita a recorrerlo en cualquier estación del año.
Patrimonio histórico y vistas inolvidables
El gran orgullo de Villanova son sus dos iglesias románicas del siglo XII: la de San Pedro, sobria y elegante, y la de Santa María, con elementos originales que muestran el arte constructivo de la época. Desde sus alrededores se disfrutan panorámicas únicas del valle, la sierra de Chía y las cumbres que anuncian la entrada al Parque Natural Posets-Maladeta.
Fiestas y tradiciones
- 29 y 30 de abril: Fiestas en honor a San Pedro Mártir